Bienvenidos a la época dorada del audio digital

Dada la gran cantidad de gente que se dedica a grabar y/o mezclar música en su propia casa, uno podría pensar que esta es una época dorada para los interesados en el audio digital. Y en cierta forma es cierto, porque además existen una gran cantidad de herramientas disponibles para grabar, mezclar y masterizar audio digital.

Sin embargo, muchas de esas herramientas cuestan dinero y tienen interfaces gráficas muy distintas entre sí. Esto dificulta elegir cuáles utilizar (en función del precio, el uso que se le va a dar y el nivel de conocimientos del usuario) y también cómo aprovecharlas al máximo. Analicemos un poco cada una de estas variables.

Precio

Supongamos que queremos armar nuestro estudio virtual sin pagar ninguna aplicación de software. Podríamos utilizar una distribución linux optimizada para trabajar con audio digital, como Ubuntu Studio o Musix. En distribuciones como estas podemos encontrar DAWs (software de edición multi-pista) como Ardour y herramientas de mastering como Jamin. La latencia (resumiendo en una manera bruta, el tiempo que transcurre desde que ingresa una señal a nuestra placa de audio hasta que lo puede reproducir) tal vez sea más baja que un sistema Windows… si tenemos la suerte de que nuestra placa de sonido funcione a la primera.

Pero a mi entender el problema más grave es que, si bien podemos componer y grabar, a la hora de mezclar y/o masterizar disponemos de una cantidad bastante limitada de procesadores (compresores, ecualizadores, etc), cuya calidad es inferior a lo que se suele encontrar en las plataformas Windows o Mac. Con lo cual esta opción solamente me parece recomendable para aquel que quiera componer y grabar, pero que quiera dejar la mezcla y el mastering a cargo de personas con equipamiento más adecuado.

Uso

A mí me interesa todo el proceso creativo y técnico: composición, grabación, mezcla y mastering. Así que trabajo en Windows 10 con una PC de gama media-alta (procesador Intel i5, 8 GB de memoria y disco de estado sólido).

Si bien hay DAWs gratuitos para Windows, su calidad no me parece buena. Repasemos algunos:

  • Presonus Studio One Prime: no está mal, pero no tiene soporte para plugins VST (voy a explicar que son en un momento).
  • Pro Tools First: consume mucho CPU y memoria y está limitado a 16 pistas con 4 inserciones por canal. Solo permite guardar hasta 3 proyectos. No soporta VST.
  • Samplitude Pro X Silver: limitado a 8 pistas. Soporta VST. La interfaz no es para nada intuitiva.

Hay más, pero el resto son realmente muy primitivos. Sin embargo, al comprar una placa de sonido externa muchas veces uno tiene la posibilidad de adquirir con ella una licencia de algún DAW. Mi primera placa de audio externa fue una Lexicon Alpha y con ella me vino el Cubase 4 LE de 32 bits. Con el tiempo vendí la placa, pero me quedé con la licencia y luego Steinberg me dio la posiblidad de actualizarme a Cubase 8 LE (ya de 64 bits) por un precio mínimo. Cubase 8 LE soporta hasta 16 pistas con 4 inserciones por canal y su interfaz me resulta más amigable que la de los DAWs mencionados hasta el momento.

Steinberg Cubase 8 LE
Steinberg Cubase 8 LE

Mi placa de audio actual es una Focusrite Scarlett 2i2, que incluye una licencia de Ableton Live Lite. A diferencia de lo que ocurre con Steinberg, en este caso no hay que pagar extra por las actualizaciones, así que pude actualizarme gratis de la versión 8 de 32 bits que incluía el CD a la 9.6 de 64 bits que es la actual. La limitación más importante de la versión Lite es que sólo soporta 8 pistas, lo cual es bastante poco. Sin embargo, uno se las puede arreglar para componer una canción sin muchos instrumentos (batería virtual, bajo, guitarra y voz).

Ableton Live 9 Lite
Ableton Live 9 Lite

Por desgracia, si necesitamos mezclar una canción grabada en un estudio con una batería separada en pistas individuales, ninguna de estas opciones nos sirve porque no nos van a alcanzar las pistas. En este caso recomiendo invertir en una licencia de Reaper, un DAW con una relación calidad / precio muy buena.

VST

Pero nuestro estudio virtual no se acaba en el DAW. En el año 1996, Steinberg creó el protocolo VST (Virtual Studio Technology) para conectar instrumentos y efectos a nuestro software de edición. Hay muchísimos plugins VST de excelente calidad, tanto comerciales como gratuitos.

En nuestros próximos posts vamos a dedicarnos a estudiar efectos de sonido. Vamos a ver conceptos teóricos de audio para poder entender como funcionan. Vamos a hacer ejercicios prácticos utilizando plugins específicos. Y también vamos a ver cómo crear nuestros propios plugins. Con eso vamos a aumentar nuestro nivel de conocimientos, que es la tercera variable de las que mencionabamos al comienzo del artículo.

¡Hasta la próxima!

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